El pasado sábado, durante uno de los no tan esporádicos cuelgues de Windows tuvé que apagar mi computadora directamente del botón de encendido, acto seguido el SO pasa en un viaje sin escalas a chingar a su madre, como tenía muchos documentos series y música que no quería perder, opté por usar un Live CD de Ubuntu Dapper Drake que tenía arrumbado, ya en éste bajé la versión beta de Kubuntu 8.10 solo para aprobechar la situación y probarlo.
Ya anteriormente había usado Linux pero solo durante periodos cortos de tiempo, siempre había algo que me obligaba a regresar a Windows tarde o temprano, pero en esta ocación fue diferente debido a las siguientes razones.
1.- Entorno de escritorio KDE 4.1.2
No solo es desde el primer instante es mucho más bonito que Gnome, también está mejor organizado y tiene mayor funcionalidad, aparte los programas que integran Kubuntu, a diferencia de los de Ubuntu con Gnome, me parecen mucho más prácticos, como un simple ejemplo Kopete, el mensajero instantaneo de KDE, sobrepasa por mucho a su homólogo de Gnome Pidgin, que aun éste último es gran software multiplataforma, Kopete tiene una interfaz mucho más estética y personalizable.
KDE 4 incluye un Plasma Dashboard, que no es otra cosa más que un escritorio en el que pudes incluir Shortcuts y Gadgets (llamados plasmoids), pero que cuando los necesitas estos se posicionan al frente en una pantalla traslúcida.
Algo que me convenció de mudarme definitivamente a Linux fue la facilidad para instalar los drivers, la mayoría de estos se instalaron por default. Pero aquí viene lo bueno, una de las cosas por las que nunca duré mucho tiempo en Linux fue la complicada instalación de los drivers para mi tarjeta de red inalámbra (Broadcom bcm43xx), en esta ocasión solo fue cuestión de ejecutar "Hardware Drivers" y dar click en instalar, así en menos de 3 minutos tenía funcionando la red inalámbrica. Un proceso similar fue con los drivers de la tarjeta de video.
No tuve que abrir una terminal ni consultar tutorial alguno hasta el momento de instalar la impresora, lo cual solucioné en unas pocas consultas y unos cuantos comandos.
Los Codecs para los Mp3, divx y demás se instalan automáticamente al intentar abrir un archivo, en cuestión de 2 clicks tu computadora está lista para reproducir cualquiera de estos archivos.
Busqué un buen reproductor parecido a lo que estoy acostumbrado (Media Player Classic), y me topé con KPlayer.
Es bastante ligero, reproduce cualquier video, tiene un alto grado de personalización y acepta subtítulos! y aún que si hay algunas opciones que estramo del MPC, Kplayer me parece bastante adecuado para suplirlo.
Así en menos de 2 horas y sin necesidad de abrir una terminal, tengo un sistema operativo completamente funcional y bastante estético, (si bien hay infinidad de opciones de Compiz que no he querido activar, cualquiera con una computadora con especificaciones decentes puede sentirse libre de hacerlo), en suma es una instalación bastante sencilla, mucho más sencillo que instalar Windows y andarse buscando los drivers y programas de diversas fuentes, y aún que es una versión beta, no me ha dado ningún problema hasta el momento, en un principio dejé una partición si formatear en la que posteriormente instalaría Windows, pero a estas alturas no lo considero necesario,tal parece que por fin ha aparecido una distro que supone un adios definitivo a Windows.
Es increíble lo llamativa que puede ser la palabra "cultura", cuando ésta pertenece a una frase que contiene también la palabra "cerveza", definitivamente resulta en un evento al que debo de asistir.
Y aún que "más de 30 cervezas distintas" no significa un número muy impresionante, siempre es bueno educar nuestro paladar ante los distintos sabores que el mundo tiene para ofrecernos.
En lo personal ahí estaré, tengo ganas de probar alguna cerveza artesanal de esas que se sirven en botellas con etiquetas de "XXX".
Ahí estaba yo, a mis 16 años conducir el nada ostentoso Tempo '91 de mi hermana mayor me hacía sentir que caminaba (o conducía) 30 cm por encima del suelo, me acompañaba mi exclusivo grupo de amigos y nos dirigíamos a la casa de último tripulante para después tomar rumbo al baile de bienvenida (o de coronación, o algo, no estoy seguro) de la prepa.
Llevaba puesta mi camisa blanca manga larga que hace pocas semanas había comprado en Tucson Az, mi barba (menos poblada que en la actualidad) perfectamente delineada, mi cabello (bastante más abundante que en la actualidad) peinado tal y como quería que se viese, la colonia Hugo Boss de mi padre impregnada en mi cuello y en mis muñecas, todo era perfecto.
Al llegar a la casa de mi amigo siguiendo las direcciones que mi amiga sentada en asiento del pasajero me indicaba nos pasamos 2 casas de la que era la correcta, fue entonces, mientras conducía en reversa para estacionarme cerca de la casa de mi amigo cuando la vi...
Eran los ojos más hermosos que haya visto en mi vida, de un color que a la luz del ocaso aún no logro definir si eran verdes o azules, éstos enmarcados por una blanca tez sin indicios de maquillaje alguno, brindaban un semblante de inocencia que contrastaba con su incuantificable sensualidad, su cabello lacio con tonos que iban desde el dorado más brillante hasta el castaño más intenso, caían acariciando sus delicados hombros al descubierto. Noté como sus ojos se clavaron en los míos, en ese instante caí en un profundo estado de hipnosis, al grado que el tiempo se redujo y el espacio se detuvo, el entorno enmudeció y por un instante casi pude escuchar su pensamiento.
Una fuerte sacudida me devolvió bruscamente a la realidad, mis amigos clavaron sus miradas en mí con una expresión de escepticismo y preocupación, vi como un Monza blanco llenaba mi espejo retrovisor.
Me bajé del vehículo para analizar los daños, mi auto estaba intacto, pero el segundo en cuestión presentaba una fisura justo en el logo de Chevrolet, 15 segundos después mi amigo salió de su casa, su madre (propietaria del vehículo agraviado) apareció justo detrás de él, después de pedir perdón entre tartamudeos al menos 14 veces, esta me convenció de que no había problema y nos exhortó a que siguiéramos con nuestros planes y olvidáramos el inconveniente.
En ese momento volteé esperanzadamente hacia la casa en cuyo patio minutos atrás se encontraba la que indirectamente había sido causa del accidente, solo me encontré con un espacio vacío.
Jamás la volví a ver, tampoco pensé mucho en ella, simplemente hoy la recordé al observar que el logotipo de mi actual auto (Chevy Monza) tiene una pequeña fisura justo en el logotipo de Chevrolet.
